1
Define cómo debe quedar la imagen
Anota qué debe cambiar y qué debe permanecer intacto. En una foto de producto, eso podría significar eliminar el entorno y conservar la forma, la textura y la sombra natural del objeto. Un objetivo preciso facilita descartar un resultado que parece atractivo a primera vista, pero no sirve.
2
Comprueba las opciones disponibles
Visita el sitio de destino y busca un flujo de trabajo que se ajuste a tu objetivo. Confirma qué debes proporcionar, qué decisiones puedes tomar durante la edición y cómo puedes revisar el resultado. No des por hecho que existe un control solo porque otro editor lo ofrece.
3
Haz una prueba e inspecciona una copia
Usa una copia no sensible de tu imagen si los términos actuales lo permiten. Compara los contornos del sujeto, los detalles que faltan, los cambios no deseados y cualquier artefacto visible con el original. Conserva ambos archivos hasta que tengas la certeza de que la edición es adecuada para el uso previsto.